Un entorno abierto para un edificio singular
El parque de Las Llamas constituye hoy día un gran vacío urbano, con escasa actividad, debido a su posición algo periférica aún. Su gran extensión y el tipo de tejido urbano que lo limita contribuyen a la imagen deslavazada y falta de carácter. Por otra parte, goza de excelente accesibilidad rodada y visibilidad al situarse en plena Avenida de la Constitución, prolongación natural de la autovía S-20 hacia el mar.
No estamos en Central Park (Nueva York) donde la zona verde es el contrapunto necesario de una ciudad muy densa y de una fachada urbana perfectamente definida por la alineación de la edificación.
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El Guggenheim de Bilbao en Las Llamas. |
En Las Llamas el tejido urbano colindante no conforma espacios urbanos bien definidos debido a su edificación en bloques aislados y su relativa baja densidad. A esto hay que añadirle, por una parte, la poco ventajosa segregación de usos entre ambas márgenes (la Universidad al sur y viviendas al norte) y, por otra, el propio vacío de actividad urbana que la Universidad representa fuera de las horas lectivas.
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Perspectiva desde la rotonda hacia el Sardinero. |
Por su parte, el Parque ofrecería un marco paisajístico excelente al edificio, donde el Centro de Arte sería el elemento dominante de todas las visuales.
Para ejemplificar la propuesta de ubicar el Centro de Arte en Las Llamas hemos escogido el propio Museo Guggenheim de Bilbao y lo hemos emplazado en el extremo oeste del parque. Dado que el edificio bilbotarra es enorme, ha sido preciso reducirlo hasta el 80% de su tamaño natural para mejor adecuarlo a las condiciones del Parque.
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Escenario Santander |
Llegado el caso, por supuesto, habría que adaptar el Centro Botín al espacio vacante realmente existente. Lo ideal sería establecer ciertas sinergias entre los dos equipamientos vecinos.